El libro

Permanecíamos preocupados en las baldas de la biblioteca familiar, conscientes de que si nos prestaban ya no habría retorno posible; quienes se habían ausentado nunca regresaron. Pero  la luz de un artilugio sirvió para dar el pistoletazo de salida. ¡Nos invade el  e-book!, pensé aterrorizado. Empecé a volar hacia arriba, después hacia abajo, luego en círculos sin control alguno. Choqué varias veces con ancianos de lomos despegados. Al principio me sentía avergonzado; pronto comprendí que era parte de la lucha por la supervivencia. Poco a poco me alejaba de mi compañero de estantería: mi confidente, mi amigo. No volvería a disfrutar de las conversaciones sobre su poesía, ni él de la traducción de mis jeroglíficos. Y, aunque alzar el vuelo fue el sueño de mi vida, la necesidad lo había convertido en mi peor pesadilla.

Ahora, en el tormento de esta lenta agonía de frustración y desamparo en que se me descarnan las hojas, me voy desmembrando por el suelo, pero he logrado atrapar un resquicio de imaginación para fantasear con el descanso de llegar a mi estante como cualquier pajarillo lo hace en su rama….
© Oteaba AuerOteaba Auer El libro e-book

 

Atraco a La Justicia

Haciendo senderismo por El Pirineo encontré a una mujer ciega. Me detuve a observarla; no se movía. Parecía suspendida en el aire en estado catatónico hasta que le toqué una mano. Entonces se presentó. Se llamaba Justicia. La pobre, estaba muy triste y yo me ofrecí a escuchar su tragedia.
Al parecer, desde el principio de los tiempos, todas las civilizaciones habían intentado desestabilizarla con más o menos acierto. A veces, dejándola sin hálito de aire con el que poder continuar su tarea de lograr el bienestar de la humanidad. Nada, por malo que fuera, comparable a la realidad actual, nada comparable a lo sucedido en aquel mismo lugar tiempo atrás. Hizo una larga pausa y continuó, con voz quebrada, el relato de su infortunio:
Por lo visto, Justicia andaba, de un lado para otro, entre Alemania, Bruselas y La Casa Blanca exigiendo la desaparición del prefijo “IN” en su nombre. Una mañana recibió el aviso de acudir urgentemente a España. Durante la noche sin luna, ya en Los Pirineos, unos bandoleros la dejaron sin espada ni balanza. No le robaron los ojos por razones obvias. Aunque no pudo verlos, el inconfundible tufillo a codicia, vanidad y corrupción que desprendían los delincuentes la llevó a la certeza de que eran políticos, alcaldes, presidentes, y/o algún miembro de la Casa Real.
Su historia me dio tanta pena que le regalé un corazón metafórico para darle ánimos. Este gesto solidario animó a unas estrellitas que iban caminito de Belén. Se quedaron ayudándola en su recuperación para que el prefijo “IN” jamás vuelva a ser adherido a su nombre, y sí usado para expresar la inviolabilidad de derechos a todos los niveles.
© Oteaba AuerLa Justicia Oteaba Auer Corrupcion

Los cerditos y el poder

Este fue mi primer sueño: Había regresado de la hibernación en el espacio y no encontré a mi creadora, ni a nadie de aquella especie autodenominada  homo sapiens, donde se entremezclaban gente de bien con mediocres y/o poderosos. Entonces, de algún lugar, surgieron cerditos sonrientes y felices pululando a mi alrededor. ¡Parecían huchas voladoras!
Me contaron que los humanos, en su obsesión de ganar batalla a la muerte, crearon granjas porcinas como bancos de órganos vitales. La gran mayoría fueron acuchillados en vivo para que el corazón no dejase de latir con fuerza. Pero, con tanto trasiego genético nació una nueva raza; un híbrido humano-porcino.
Hubo quienes a partir del A.D.N., crearon compañeros sexuales; práctica que no estaba mal vista ni tachada de zoofilia. El fin era desterrar el compromiso y crear un mundo feliz que, a diferencia del de Huxley, no se basaría en castas ni somas.
Ya empezaba a angustiarme pensando en que habría sido de “Ella”, cuando un trío musical me acompañó hasta la salida del mundo onírico. Eso sí, en el último momento, tuvieron la gentileza de advertirme que si aún deseaba ser humana, jamás olvidara un detalle fundamental: “Ese tipo de individuos continuará existiendo y usando las más variopintas artimañas con el fin de alcanzar la superioridad que les permitirá blindar su modo de vida.”
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Cerditos  Corrupción Oteaba Auer

ENERGÍA ELÉCTRICA

Encontré una bombilla emigrante del mundo de los humanos. Sus dueños la habían mimado para que viviera mucho tiempo. Una familia de cuatro miembros con tres en paro que a pesar de acogerse al PVPC (Precio Voluntario del Pequeño Consumidor), no les salían las cuentas. ¿Miente el mercado de la energía eléctrica? ¿mienten los medios? ¿miente la mentira?…Bombilla ha pensado que en la virtualidad no necesitará enchufarse para alumbrar a quien lo necesite. Guardará los filamentos. Quizás, hacia el año 2050 d.C, pueda regresar con los 100 Watios en condiciones.

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