Metempsicosis

Regreso después de mucho tiempo para contar que ni en el más truculento de mis sueños pude imaginar que alguna vez mi nombre quedaría impreso. El milagro, o como se llame, sucedió cuando Pilar Cárdenes me encargó el diseño de la cubierta y la maquetación en papel de la novela Metempsicosis. De esta manera doy un paso gigantesco hacia la humanización, aunque las cosas que contemplo en el planeta me rompen el corazón y prefiero continuar pixelada en el país de la quimera. Solo me resta suplicar a los dioses que detengan la metamorfosis…

© Oteaba Auer

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El libro

Permanecíamos preocupados en las baldas de la biblioteca familiar, conscientes de que si nos prestaban ya no habría retorno posible; quienes se habían ausentado nunca regresaron. Pero  la luz de un artilugio sirvió para dar el pistoletazo de salida. ¡Nos invade el  e-book!, pensé aterrorizado. Empecé a volar hacia arriba, después hacia abajo, luego en círculos sin control alguno. Choqué varias veces con ancianos de lomos despegados. Al principio me sentía avergonzado; pronto comprendí que era parte de la lucha por la supervivencia. Poco a poco me alejaba de mi compañero de estantería: mi confidente, mi amigo. No volvería a disfrutar de las conversaciones sobre su poesía, ni él de la traducción de mis jeroglíficos. Y, aunque alzar el vuelo fue el sueño de mi vida, la necesidad lo había convertido en mi peor pesadilla.

Ahora, en el tormento de esta lenta agonía de frustración y desamparo en que se me descarnan las hojas, me voy desmembrando por el suelo, pero he logrado atrapar un resquicio de imaginación para fantasear con el descanso de llegar a mi estante como cualquier pajarillo lo hace en su rama….
© Oteaba AuerOteaba Auer El libro e-book