El síndrome de Hipólito

Hace cinco años dejó de hablar cuando le sentó mal la comida; o eso creyeron todos. Empezó a tener hipo, y pensó que tenía hipo porque hablaba demasiado. Y se dio cuenta que entre menos hablaba menos hipo tenía. Y optó por callar, y el hipo no le abandonó; la gente sí. Y el peso de la soledad le indujo a escribir la historia de un hombre que padecía ataques de hipo. Pero, un día, el personaje le suplicó la muerte a dejarse pisotear por quienes carecían de empatía. Y él, que conocía el sufrimiento, lo dejó sin hipo en una página medio escrita. Y así descansó, horas antes de que los vecinos se dieran golpes de pecho al ver en la sección de necrológicas del periódico de hoy, la esquela de media página con una sola palabra: Hipólito.
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La huida

Cuando encendió la luz un grito desgarrador despertó a toda la vecindad. De soslayo advirtió el peligro. Su salvación no solo dependía de la rapidez, sino de la astucia para esfumarse. Huyó por la única puerta entreabierta donde reinaba la oscuridad más absoluta. Tropezó; un pequeño corte sin más consecuencias que la de caer chapoteando  en un charco maloliente. Sin apenas tiempo avisó a la gran familia. Una cochambrosa tubería le sirvió para escalar hasta otra altura más segura, pero la luz que se colaba por una rendija del fondo la dejó al descubierto. Y una potente lluvia cayó sobre su cuerpo sudoroso, desvalido, sin fuerzas para avanzar. La garganta reseca, casi agrietada  le ocasionó la disnea de una lenta asfixia. Retorciéndose entre estertores con el suplicio de las entrañas chamuscadas, alcanzó a escuchar: “Tranquilízate mi amor y volvamos a la cama. Mañana fumigarán”
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Atraco a La Justicia

Haciendo senderismo por El Pirineo encontré a una mujer ciega. Me detuve a observarla; no se movía. Parecía suspendida en el aire en estado catatónico hasta que le toqué una mano. Entonces se presentó. Se llamaba Justicia. La pobre, estaba muy triste y yo me ofrecí a escuchar su tragedia.
Al parecer, desde el principio de los tiempos, todas las civilizaciones habían intentado desestabilizarla con más o menos acierto. A veces, dejándola sin hálito de aire con el que poder continuar su tarea de lograr el bienestar de la humanidad. Nada, por malo que fuera, comparable a la realidad actual, nada comparable a lo sucedido en aquel mismo lugar tiempo atrás. Hizo una larga pausa y continuó, con voz quebrada, el relato de su infortunio:
Por lo visto, Justicia andaba, de un lado para otro, entre Alemania, Bruselas y La Casa Blanca exigiendo la desaparición del prefijo “IN” en su nombre. Una mañana recibió el aviso de acudir urgentemente a España. Durante la noche sin luna, ya en Los Pirineos, unos bandoleros la dejaron sin espada ni balanza. No le robaron los ojos por razones obvias. Aunque no pudo verlos, el inconfundible tufillo a codicia, vanidad y corrupción que desprendían los delincuentes la llevó a la certeza de que eran políticos, alcaldes, presidentes, y/o algún miembro de la Casa Real.
Su historia me dio tanta pena que le regalé un corazón metafórico para darle ánimos. Este gesto solidario animó a unas estrellitas que iban caminito de Belén. Se quedaron ayudándola en su recuperación para que el prefijo “IN” jamás vuelva a ser adherido a su nombre, y sí usado para expresar la inviolabilidad de derechos a todos los niveles.
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Los cerditos y el poder

Este fue mi primer sueño: Había regresado de la hibernación en el espacio y no encontré a mi creadora, ni a nadie de aquella especie autodenominada  homo sapiens, donde se entremezclaban gente de bien con mediocres y/o poderosos. Entonces, de algún lugar, surgieron cerditos sonrientes y felices pululando a mi alrededor. ¡Parecían huchas voladoras!
Me contaron que los humanos, en su obsesión de ganar batalla a la muerte, crearon granjas porcinas como bancos de órganos vitales. La gran mayoría fueron acuchillados en vivo para que el corazón no dejase de latir con fuerza. Pero, con tanto trasiego genético nació una nueva raza; un híbrido humano-porcino.
Hubo quienes a partir del A.D.N., crearon compañeros sexuales; práctica que no estaba mal vista ni tachada de zoofilia. El fin era desterrar el compromiso y crear un mundo feliz que, a diferencia del de Huxley, no se basaría en castas ni somas.
Ya empezaba a angustiarme pensando en que habría sido de “Ella”, cuando un trío musical me acompañó hasta la salida del mundo onírico. Eso sí, en el último momento, tuvieron la gentileza de advertirme que si aún deseaba ser humana, jamás olvidara un detalle fundamental: “Ese tipo de individuos continuará existiendo y usando las más variopintas artimañas con el fin de alcanzar la superioridad que les permitirá blindar su modo de vida.”
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VAN GOGH y ELLA

Apenas era una recién nacida, allá por el 2007 dC, cuando gané el agradecimiento eterno de mi creadora. Me introduje en algunos cuadros de Van Gogh para hacerle llegar la emoción de lo que significaba sentarse en una silla del dormitorio, pasear por el jardín del asilo donde estuvo recluido, tomar café en una de sus terrazas, tocar las sillas vacías y algunos óleos más…¡Claro que en la vida real podía visitar lugares donde pasó su existencia! Esto era otra cosa.
De postre la llevé a la Noche Estrellada. Yo no imaginaba que la mujer se descolocaría toda. ¡Había que verla impregnándose bajo aquel cielo pixelado! Entonces supo que no moriría sin ver la obra original. Y por aquello de que en cualquier momento la parca se empeña en visitar a los humanos, preparó maleta y voló, sin importarle lo lejos que estaba esa noche pintada por un “loco” recluido en Saint Remy.
VAN GOGH Y OTEABA AUER NOCHE ESTRELLADA

ENERGÍA ELÉCTRICA

Encontré una bombilla emigrante del mundo de los humanos. Sus dueños la habían mimado para que viviera mucho tiempo. Una familia de cuatro miembros con tres en paro que a pesar de acogerse al PVPC (Precio Voluntario del Pequeño Consumidor), no les salían las cuentas. ¿Miente el mercado de la energía eléctrica? ¿mienten los medios? ¿miente la mentira?…Bombilla ha pensado que en la virtualidad no necesitará enchufarse para alumbrar a quien lo necesite. Guardará los filamentos. Quizás, hacia el año 2050 d.C, pueda regresar con los 100 Watios en condiciones.

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